sábado, 25 de octubre de 2014

Volar

Tener envidia de un ave, solo porque ella si puede volar. No, no es ridículo, no para mí.
Las personas dicen que tengo algo mal con mi cabeza, que sería mejor hacerle una visita a un psicólogo; yo simplemente no respondo. Ellos no tienen ni idea de este sentimiento loco que me hace querer volar, ellos no quieren aceptar la necesidad que yo tengo, sí, necesidad.
Algún día lo haré. No sé como conseguiré el valor, pero lo haré. Vivir triste no tiene sentido, y tener la oportunidad de ponerle fin a mi vida volando, irónicamente, me hace estar feliz, lo que evita que lo haga, pero no me quita las ganas de hacerlo.

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